En la lucha por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la calidad del aire, el uso de biocombustibles, en particular el etanol, ha ganado relevancia. Hoy más de 60 países en el mundo utilizan etanol en la gasolina desde un 5% hasta 100% de etanol, en carros especiales. En Guatemala a pesar que ya se usó en los años 80s el 10% de etanol en la gasolina y que se han realizado dos proyectos piloto, aún persisten varios mitos sobre la producción y uso. Este artículo aborda estos mitos y realidades sobre el tema, sabiendo que el uso de etanol en la gasolina es una solución viable y efectiva para la limpieza del aire en Guatemala.
Mito 1: Los motores no toleran mezclas con etanol
Uno de los mitos más extendidos es que los motores no pueden tolerar mezclas con etanol sin sufrir daños. Sin embargo, estudios y experiencias prácticas demuestran lo contrario. Más de 60 países alrededor del mundo han usado etanol desde hace décadas sin afectar a los vehículos de esos años pasados. En Guatemala se han realizado dos proyectos piloto y como la experiencia internacional lo demuestra, con el 10% de etanol en la gasolina, no se debe de realizar ninguna modificación en los vehículos y se ha comprobado que reduce las emisiones en tubo de escape.
Mito 2: La producción de etanol reemplaza áreas forestales por cultivos
Otro mito común es que la producción de etanol provoca la deforestación al sustituir bosques por áreas cultivables. En Guatemala, la producción de etanol se ha realizado durante 38 años sin evidencias de deforestación. En el caso de Guatemala las plantaciones de caña de azúcar sirven para producir azúcar, generar energía eléctrica y etanol, siendo un proceso de economía circular. Además, la capacidad instalada de 69.7 millones de galones al año se ha mantenido sostenible, apoyada por certificaciones de sostenibilidad que garantizan prácticas agrícolas responsables.
Mito 3: El etanol es más caro que los combustibles convencionales
El precio final dependerá de la gasolina base utilizada y los impuestos a los que estará sujeta la mezcla, además el 90% de precio siempre dependerá de los precios fluctuantes del petróleo. Internacionalmente la práctica evidencia que el precio de la mezcla se mantiene estable. Corresponde al Ministerio de Energía y Minas de Guatemala que establezca las reglas claras para los tres importadores de combustibles, para que todos los guatemaltecos seamos los beneficiados y que el precio permanezca igual o ligeramente más barato.
Mito 4: Los vehículos necesitan modificaciones para usar etanol
Otro mito es que los vehículos necesitan adaptaciones para utilizar mezclas de etanol. Estudios técnicos y experiencias internacionales demuestran que en mezclas de hasta el 10%, no es necesario modificar los vehículos. Esto facilita la adopción de etanol como un aditivo ecológico sin requerir inversiones adicionales por parte de los consumidores.
Mito 5: El etanol aumenta el precio de los alimentos
Se ha dicho que la producción de etanol compite con la producción de alimentos, elevando sus precios. En Guatemala, el etanol se produce principalmente a partir de melaza, un subproducto de la producción de azúcar, lo que no afecta directamente la producción de alimentos. Por otro lado, la experiencia internacional demuestra que las industrias de biocombustibles y alimentos pueden coexistir y complementarse.
Mito 6: La movilidad eléctrica es la única solución sostenible
Algunos críticos sostienen que el futuro de la movilidad sostenible reside únicamente en la electrificación. Sin embargo, la realidad es más compleja. Cada región debe aprovechar sus recursos e infraestructuras existentes. En países como Guatemala, donde la electrificación total del transporte es menos viable a corto plazo, los biocombustibles representan una solución práctica y efectiva para reducir las emisiones de carbono a corto mediano y largo plazo, mientras se va electrificando el parque vehicular.
Opinión de Expertos
Luis Fernando Villegas Mejía, Ingeniero Mecánico y consultor internacional en proyectos de biocombustibles, ha expresado su apoyo al uso de etanol en Guatemala. «La experiencia internacional ha demostrado que los biocombustibles pueden integrarse de manera efectiva en las políticas energéticas de los países de la región. En Colombia, Panamá y otros países de Centro y Sudamérica, hemos implementado exitosamente programas de incorporación de etanol sin que los consumidores hayan experimentado problemas significativos. Guatemala tiene un potencial enorme para beneficiarse de estas prácticas, reduciendo sus emisiones y mejorando la calidad del aire,» mencionó Villegas Mejía.
En la misma línea, el Ingeniero Pedro Casanova Treto, investigador del Instituto de Investigaciones en Ingeniería de la Universidad de Costa Rica (UCR), destacó las ventajas ambientales del etanol. «El etanol es un aditivo amigable con el medio ambiente porque es menos contaminante y proviene de fuentes renovables. Además, puede aumentar el octanaje de la gasolina, mejorando así el rendimiento del motor sin necesidad de modificaciones”, afirmó Casanova Treto en una conferencia reciente sobre mitos y realidades del uso de etanol.
Tomando como referencia otras menciones importantes como la de Agustín Torroba, Especialista Internacional en Biocombustibles y Energías Renovables, en la columna “La oportunidad del etanol para Guatemala”, enfatiza su potencial local. «Actualmente, Guatemala produce y exporta etanol de gran calidad, en término de la sostenibilidad de su producto, teniendo muy bajas emisiones de dióxido de carbono en comparación con la gasolina fósil que reemplaza.»
Por otro lado, en la columna: “El éxito en la implementación de una política de biocombustibles”, Marcelo Velázquez, Especialista en Transición Energética y Desarrollo de Bioenergías, aporta su experiencia previa sobre cuales fueron algunos pasos que realizaron en el proceso de implementación en Bolivia. “En 2018, se diseñó una nueva política sobre biocombustibles líquidos con un enfoque integral y adaptativo, enfrentando la resistencia de sectores, preocupaciones sobre calidad, infraestructura y percepción pública de los biocombustibles.»
Hacia un futuro sostenible
La adopción de etanol como biocombustible en Guatemala no solo es viable sino también beneficiosa para la reducción de emisiones y la mejora de la calidad del aire. Los mitos sobre su uso han sido desmentidos por la experiencia de uso de más de 60 países que lo han usado por décadas y por estudios científicos y experiencias prácticas. Con un marco legal adecuado y esfuerzos institucionales, el etanol puede desempeñar un papel crucial en la transición hacia una matriz energética más limpia y sostenible en Guatemala.
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